"Al decir los Andes, el ecuatoriano dice selva, otro tanto el colombiano. Nosotros, al decir cordillera, nombramos una materia porfiada y ácida, pero lo hacemos con un dejo filial, pues ella es para nosotros una criatura familiar, la matriarca original. Nuestro testimonio más visible en los mapas resulta ser la piedra". Extracto de “Chile y la piedra” ensayo de Gabriela Mistral.

‘Red Circordillera’ Alegría que baja de la montaña al corazón.

La Cordillera de las Andes nos tiene y a veces también nos lleva a un espacio sagrado. En sus extensas dimensiones de nieve eterna, guarda testimonios de seres arrojados y quizás también de graciosos actos animales o de hechos naturales; que son actos en sí mismos artísticos, espectaculares, inéditos, sonoros, peligrosos, entre otras experiencias que pueden testimoniar las leyendas de hombres y mujeres, familias que estuvieron allí cruzándola. Protegidos e impulsados por los 4 vientos. Así vieron los más espectaculares escenarios. Abriéndose y cerrándose con cada tormenta. Cada acto es un día. También una noche. Estos ejercicios naturales de la cordillera son una esencia del arte circense, dónde los límites y sus probabilidades son expresadas a un máximo salvaje, silvestre y fugaz. El vuelo acrobático de la estrella fugaz.
Arturo Labra.